Los principios de esta escuela son la libertad y el respeto. Niños y niñas pueden decidir qué hacer en cada momento, participar o no de la oferta que diariamente hace la escuela [rincones, talleres y proyectos grupales o individuales], tratando de compaginar trabajo individual, en pequeño y gran grupo, adquiriendo un compromiso si desean implicarse en la actividad propuesta. Dicha oferta parte de los intereses del alumnado, trabajándose de forma globalizada. Atender a éstos implica que cada día sea diferente, si bien con una estructura definida [entrada-acogida; desayuno; reunión; juego libre-rincones-proyectos; preparación de la comida; comida y limpieza; reunión; taller o juego libre; recogida y despedida]; dentro de la cual el alumnado puede organizarla libremente, alternando las distintas actividades.
La organización del tiempo, el espacio y la distribución de materiales promueve la autogestión, la libertad y la autonomía del alumnado. El tiempo es flexible, respetando el ritmo de cada una de las personas participantes, sin imponerlo ni forzarlo. Los criterios de agrupamiento son las necesidades e intereses de los chicos y chicas, y no la edad, formándose grupos heterogéneos que enriquecen las relaciones.
El currículum se construye y se desarrolla con las aportaciones de todas las personas implicadas [alumnado, familias, educadoras y educadores].
La democracia directa y no delegada es la que caracteriza el funcionamiento de la escuela. Las asambleas, llamadas círculos mágicos, se pueden convocar en cualquier momento y son prioritarias a cualquier otra actividad. A través de estos círculos mágicos se canalizan reflexiones, propuestas, quejas, informaciones, etc.
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